viernes, noviembre 07, 2008

Con acento español

"Las canciones pueden servir de bálsamo", dice Ismael Serrano desde el escenario del teatro Alberdi, y la sentencia parece repetirse constamente en cada acorde de la guitarra. Ismael tiene los ojos oscuros y la sensibilidad de los grandes artistas, por eso mira tímidamente a su alrededor y no puede dejar de sentir lo que pasa. Y pasa que en Tucumán, donde está ahora, hay varias chicas que lloran sin parar porque no pueden dejar de sentir su cercanía. Pasa que las más osadas le gritan que lo aman, y él no se entrega fácilmente al amor. Pasa que él está en el escenario y tiene que entregar música, y lo hace de la mejor manera. Mientras canta, es inevitable que en la cabeza se nos dibuje cada frase, y que el corazón reviva cada pena o cada alegría, y eso es algo que se siente en el ambiente. A lo largo de dos horas y media de show, Ismael hace otra apuesta. Acompañado de su fiel Freddy Marugán en la guitarra, ahora tiene también una escenografía que sitúa al público en un pueblo costero llamado Peumayén. Ismael está renovado, llegó a Tucumán con los bolsillos llenos de historias y cuentos que quiere compartir, y las cuenta en el escenario con gracia, soltura, con ese dejo tan suyo de ternura y picardía, que también resuena en sus canciones. Es lindo ver que un artista hace sus apuestas, pero sobre todo, es bueno ver que en cada escenario las gana.

4 comentarios:

Tana dijo...

Hermoso vieja, hermoso

Maby dijo...

Gracias Tanita por leerme siempre y sobre todo por arengarme para que escriba. Abrazo.

Majo dijo...

Amiga querida muy lindo lo que escribiste tal cual eso senti yo!. Cada canción de Ismael cuenta una historia como esa que escribiste ahi. GRACIAS POR TODO

Anónimo dijo...

Ah me olvidaba lo que me hizo llorar fué la explicación previa de la canción Recuerdo. Bye