lunes, septiembre 28, 2009

Dejando de a poco

Y así es como paso el tiempo, dibujándote para que te quedes a mi lado, borrándote para no tener que recordarte. Y vos nunca llegás. Por eso es hora de soltar la pluma, de romper la hoja, para siempre. La mano se abre despacio, y va quedando en ella el dolor de la marca. Es hora de perder tu contorno de mi vista, de abandonarte en el desierto y no mirarte nunca pero nunca más. No volver la vista atrás era el mandato. Debí haberlo cumplido en aquel entonces.

(gracias Juanjo, por el asesoramiento literario)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es una buena decision amiga... pero no siempre se puede cuando manda el corazón. Besos que estés muy bien

so dijo...

Y así... uno va borrando, pero es hasta necesario hablar del "borramiento", de la necesidad de "olvidar" desde la pluma, para que en algún lugar quede registro de ese olvido imposible, que nos cuesta tanto. Ir dejando huellas del doloros proceso, porque uno sabe que generalmente la memoria "vuelve", de maneras incomprensibles y diferentes...entonces ahí uno puede contrastar y ver los avances, y hasta darse cuenta que el "olvido" no es tal, sino mera transformación.
Me encantó el post. Besotes...que te sea leve.

Alice dijo...

tarea difícil esa de andar borrando... de no recordar...
¿¿¿soltar la pluma???
Un "Sin soltar el lapiz" no deja de resonarme...